Nayarit, el lujo de dejar espacios
- Sports & Lifestyle
- 21 ene
- 2 Min. de lectura
Por Mairena Suarez
Fotos: Cortesía de St. Regis, Four Seasons, Petr Myska & Pexels

Hay lugares como Nayarit en los que te vas quedando impresionado a medida que conoces sus calles, sus casas, sus playas. Y es casi sin querer, paseando, mirando alrededor… que entiendes por qué tanta gente vuelve.
No es solo por las playas, ni por el surf, ni por los hoteles bonitos que parecen diseñados para quedarse a vivir en unas vacaciones constantes. Es porque tiene ese equilibrio exacto entre calma, color y carácter que te remueve un poco por dentro.

¿Cómo se vive un destino que mezcla selva, artesanía y mar?
En la costa, las casas de palma y madera conviven con hoteles boutique que han entendido perfectamente cómo usar materiales naturales sin convertirlos en tópicos. En el interior, la Sierra Madre Occidental con su selva te recuerda que México no es solo playa y margaritas. Y entre medias, pueblos como Sayulita o San Pancho aportan esa energía creativa que mezcla surferos, artesanos y gente autóctona del lugar.

La artesanía wixárika aparece cuando menos te lo esperas: en un collar, en una tabla decorada, en un símbolo de una pared. Es una estética que se convierte en protagonista y que, si te dedicas al diseño como yo, te obliga a frenar un segundo y observar cómo los colores pueden contar historias sin decir una sola palabra.
¿Y qué pasa con la arquitectura? ¿Es solo “estilo bohemio-chic” o hay algo más detrás?

Hay más. Mucho más. Lo interesante de Nayarit es que ha entendido que su identidad está en los materiales. Madera, palma, piedra volcánica, tejidos artesanales… Nada de esto es nuevo, pero es la forma de usarlo lo que hace que funcione. Las estructuras se abren al paisaje, las sombras se crean con lo que hay alrededor, y la ventilación natural sigue siendo la mejor tecnología disponible frente al aire acondicionado. Es un recordatorio de que no hace falta rellenarlo todo de muebles, de mil texturas distintas para que un espacio funcione; a veces, dejar que entre la luz es suficiente.

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