Cuando la historia viste tu casa
- Sports & Lifestyle
- 18 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 sept 2025
Por Mairena Suárez
Fotos: Cortesía de Freepik & Pixabay Este es el primer artículo de una nueva sección fija en la revista: Interiorisme réel. Un espacio donde voy a hablar de diseño, lujo (del que tiene sentido) y formas de vivir los espacios que no se rigen por modas. Soy Mairena Suárez, arquitecta de interiores, y cada mes compartiré ideas, referencias y proyectos que parten de un principio muy simple: el interiorismo tiene que mejorar tu vida.

Elementos tradicionales que transforman el diseño del S.XXI
Ceuta está en un enclave geográfico singular: entre dos continentes, dos mares. Es una ciudad donde se mezclan historias, culturas y formas de vivir muy distintas, que han sabido estar unidas a lo largo de los siglos.
Hoy en día conviven comunidades cristianas, musulmanas, judías e hindúes, que se reflejan en sus tradiciones, en la arquitectura y en la vida cotidiana.
Y esta mezcla, para mí, es una gran fuente de inspiración que nos sirve a los que creemos que el diseño no sólo tiene que ser bonito, sino tener sentido.

Si conoces Ceuta, habrás notado que todo eso se respira en sus calles y se nota en sus plazas y callejuelas. Paseando por sus rincones, te encuentras una celosía que filtra la luz, una fuente en un patio interior, una puerta de madera tallada… Son detalles que hablan de otras épocas, sí, pero que siguen teniendo mucho que decir en el siglo XXI.

Hoy en día, cuando parece que todo va a golpe de click y la decoración se mide en espacios “instagrameables”, con efecto WOW, sin alma y sin historia, recuperar el valor simbólico (y estético) de estos elementos se convierte casi en una declaración de intenciones. Ceuta nos recuerda que el verdadero lujo no está en lo nuevo, sino en lo que permanece; en lo que cuenta algo; en lo que tiene peso.

En la arquitectura mediterránea y andalusí, el patio es concebido como núcleo de la casa: articula la distribución, regula la temperatura y crea una transición entre lo público y lo privado. Su diseño no es sólo funcional: la vegetación ayuda a dar frescor y olor; la ventilación cruzada hace que podamos tener corriente; y se consigue la iluminación natural en muchas más habitaciones.

Los mosaicos, además de decorar por su variedad de color y geometría, también tienen su sentido: las repeticiones y simetrías reflejan ideas espirituales de equilibrio y armonía, muy presentes en la cultura islámica de la época.

¿Y esto cómo se traduce al interiorismo actual?
No se trata de replicar literalmente un riad marroquí ni llenar una casa de arcos y mosaicos porque sí. Se trata de saber lo que estos elementos significan, reinterpretarlos con sensibilidad y darles una nueva funcionalidad.

En un mundo donde todo parece urgente y reemplazable, diseñar con calma, con criterio y con raíces, se vuelve casi revolucionario. Y ahí, Ceuta tiene mucho que enseñarnos. Sus espacios son de vivir, de recordar, de volver. El poder estar en un lugar que te conecta con algo más profundo que una moda es, para mí, el verdadero lujo.

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