Una travesía privada en el siglo XXI
- Sports & Lifestyle
- 10 mar
- 2 Min. de lectura
Fotos: Cortesía de Louis Vuitton & Diode SA - Denis Hayoun

Hay ciudades que se visitan y otras que se conquistan. Shanghái pertenece a la segunda categoría: exige mirada, atención y cierta audacia. En Wujiang Road, dentro del complejo HKRI Taikoo Hui, una silueta imposible de ignorar parece lista para zarpar en pleno distrito financiero. Se llama The Louis: la flagship de Louis Vuitton inaugurada en 2025 en Shanghái, concebida como un navío contemporáneo que lleva la presencia cultural de la Maison en China a una escala arquitectónica inédita.

Atravesar el umbral implica iniciar un itinerario cuidadosamente coreografiado. El recorrido ocupa dos plantas y propone un viaje a través de más de 170 años de creación, desde el taller de Asnières fundado en 1859 hasta las visiones contemporáneas firmados por Marc Jacobs, Nicolas Ghesquière, Virgil Abloh y Pharrell Williams.

El primer impacto llega con Trunkscape, una instalación monumental compuesta por equipajes en lona Monogram que forman un arco casi arquitectónico. Es un tributo a la innovación técnica que transformó el equipaje en objeto de diseño —y también una invitación a recordar un momento fundacional: en 1868, la casa presentó baúles revestidos de zinc en una exposición marítima internacional para demostrar su resistencia frente a la humedad y el calor de las travesías largas.

El espacio dedicado a Perfume despliega el universo olfativo de la Maison, desde los frascos de cristal de los años veinte hasta las composiciones contemporáneas creadas por Jacques Cavallier-Belletrud. La atmósfera invita a detenerse: la fragancia aparece como una extensión íntima del viaje, como un equipaje invisible que también deja huella.

En Books y Sport, el relato se expande hacia la pasión literaria de Gaston-Louis Vuitton y hacia los baúles trofeo creados para competiciones internacionales como la Fórmula 1 o la America’s Cup. Piezas que traducen rendimiento y excelencia en objetos de culto: diseño con pulso de competición y acabado de archivo.

En conjunto, The Louis convierte la visita en una secuencia armónica de arquitectura, legado y hospitalidad. Su silueta de barco “anclado” en el corazón financiero funciona como puente entre el origen decimonónico de la firma y la vitalidad cultural de la China contemporánea. Cada baúl, cada fragancia y cada puntada integran un relato coherente, concebido con la misma exactitud que un gran viaje transoceánico.

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